Es durante la noche que los amantes se encuentran y las grullas descansan. Es una noche mágica; un tiempo sin horas. Yo sé que pintaré acuarelas de sal en nuestros cuerpos; te pintaré acuarelas de leche y miel. Nos visitarán entonces vientos rojos. De nuestros ojos caerán violetas y narcisos. Podrás recorrerme lugar a lugar, y tus manos se llenarán de fresias y de jazmines. Aún así, sin ninguna luz, yo podré ver los colores. Y cuando esto suceda ya no habrá más mapas mudos.
Puedo estar en el pétalo de glicina que cae. Estoy en una montaña contemplando la luna que acabo de pintar. La nieve se derrite y la poesía baja en hilos, hasta perderse... La barcaza que me lleva se mece entre oriente y occidente. Les muestro mi montaña, la luna y mi mar.
lunes, 8 de junio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
Jugadas
Hojas de tules de infancia
guirnaldas verdes en el cielo
chupetines de aire para los pulmones
municiones para una sopa de juguete.
Hojas de telón para la luna
abanicos del viento
sábanas de las ramas
abrazaderas de pimpollos.
Piletones de mil gotas de rocío
cuenco de lágrimas rojas
alero para un pulgón.
Desfile de variedades
hojas desvestidas
mapa de nervaduras
pulso de la vida.
Puentes
bancos
manos
calles de miedo
huídas inocentes
autopistas
una fila enorme de hormigas.
Soles caídos en el suelo de otoño
sellos sierra
sellos lóbulo
sellos de estampas de herbarios adorados
sobres de fantasía
cartas.
Espadas y corazones sobre la tierra
barajados en cada semilla
tierra
humus
muertos.
Láminas de paraíso
para los caracoles
banquete terrenal
esencia de mil grullas.
guirnaldas verdes en el cielo
chupetines de aire para los pulmones
municiones para una sopa de juguete.
Hojas de telón para la luna
abanicos del viento
sábanas de las ramas
abrazaderas de pimpollos.
Piletones de mil gotas de rocío
cuenco de lágrimas rojas
alero para un pulgón.
Desfile de variedades
hojas desvestidas
mapa de nervaduras
pulso de la vida.
Puentes
bancos
manos
calles de miedo
huídas inocentes
autopistas
una fila enorme de hormigas.
Soles caídos en el suelo de otoño
sellos sierra
sellos lóbulo
sellos de estampas de herbarios adorados
sobres de fantasía
cartas.
Espadas y corazones sobre la tierra
barajados en cada semilla
tierra
humus
muertos.
Láminas de paraíso
para los caracoles
banquete terrenal
esencia de mil grullas.
jueves, 28 de mayo de 2009
Indelebles
Tomó aquella imagen y un pincel, y se abrió el pecho. Vio cómo su corazón caía al piso y se escapaba en una larga travesía. Avanzó dando tumbos. Dejó huellas de tinta roja. Las siguió. Hasta Avenida Rivadavia, y luego se perdió en la ciudad. El corazón dio muchas vueltas; anduvo por callejones sin salida. Cruzó puentes y mares. Llegó hasta Arles. Allí bebió el sol hasta quedarse seco. Y la sangre de las estrellas le devolvió su pulso.
Emprendió el viaje de vuelta. Lo envolvieron en papel de seda y lo mandaron por encomienda. Tan lleno estaba de nubes, girasoles, notas, vientos y estrellas, que fue muy difícil colocarlo otra vez en el mismo lugar. Un girasol se le había quedado atravesado en la garganta. Miró su pecho: una hermosa sutura se dibujaba sobre la piel.
Pero tanto había crecido su corazón, que casi no podía ver sus piernas, ni los pies. Entonces, se sentó. Tomó una lapicera. Se puso a escribir. Otra gota roja se desparramó en el papel.
Emprendió el viaje de vuelta. Lo envolvieron en papel de seda y lo mandaron por encomienda. Tan lleno estaba de nubes, girasoles, notas, vientos y estrellas, que fue muy difícil colocarlo otra vez en el mismo lugar. Un girasol se le había quedado atravesado en la garganta. Miró su pecho: una hermosa sutura se dibujaba sobre la piel.
Pero tanto había crecido su corazón, que casi no podía ver sus piernas, ni los pies. Entonces, se sentó. Tomó una lapicera. Se puso a escribir. Otra gota roja se desparramó en el papel.
viernes, 22 de mayo de 2009
Noche estrellada
miércoles, 20 de mayo de 2009
Girasol
Girasol.
Palabra música
palabra pincel.
Corazón abierto de Van Gogh
en una noche estrellada.

Fragmento de "Girasoles" - Vincent Van Gogh
Comienza a pintar la serie de Girasoles de Arles para decorar la casa taller ante la llegada de su amigo Paul Gauguin. Junto a él piensa su proyecto de una comunidad cooperativa de artistas.
A su hermano Theo le dice:
"Para alcanzar ese elevado tono de amarillo a que he llegado este verano,
me he tenido que partir el pecho".
"Para alcanzar ese elevado tono de amarillo a que he llegado este verano,
me he tenido que partir el pecho".
sábado, 16 de mayo de 2009
Paraíso
al amigo que camina a mi lado,
al maestro que puede ver las muchas Keikos que aún no soy.
Estás sentado en el banco del otro día y te mirás los pies. Unas frutas malditas se pegaron a la suela de tus zapatos. Los raspás sobre las baldosas amarillas y maldecís al cielo que las tiró. Te responde. Entonces, el poste de luz de la vereda de enfrente saca unas chispas; te tira unos cables y entrás a la carpa de un circo. Los pájaros hacen piruetas y caen en la cama elástica del cielo. Pasa un chico en bicicleta -equilibrista de estrellas- y te deja en la próxima esquina azul. Caminás un pentagrama como una paloma solitaria que espera en clave de sol. Qué alguien pinte las notas vacías. Juntás dos botellas tiradas en el piso y dirigís una orquesta de hojas verdes.
Dos caños de desagüe te observan como largavistas subterráneos, y miran curiosos a los hombres de una ciudad flotante. Un plumero de diente de león te acaricia y no te lastima. Dulce de campánulas rosas rebalsan de un pote de hojas secas. Un molino sin aspas gira el mundo, y frágiles cortaderas de jardín mueven el aire de tu ciudad. Flotás. En los últimos metros una bolsa lila anudada, una tapita roja y un guante sobre el césped, dan señales de una travesía que no tiene fin. Te sentás. Apoyás las manos sobre las piernas. Bajás la vista y pensás: paraísos en mis pies.
Dos caños de desagüe te observan como largavistas subterráneos, y miran curiosos a los hombres de una ciudad flotante. Un plumero de diente de león te acaricia y no te lastima. Dulce de campánulas rosas rebalsan de un pote de hojas secas. Un molino sin aspas gira el mundo, y frágiles cortaderas de jardín mueven el aire de tu ciudad. Flotás. En los últimos metros una bolsa lila anudada, una tapita roja y un guante sobre el césped, dan señales de una travesía que no tiene fin. Te sentás. Apoyás las manos sobre las piernas. Bajás la vista y pensás: paraísos en mis pies.
jueves, 14 de mayo de 2009
Otra mirada
Para José, para Vane
Encuentro 9/05
Una nube del color de tus cabellos
te llevaba en un sueño.
Quise despertarte:
ella estaba a tu lado,
y no te habías dado cuenta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



