jueves 19 de noviembre de 2009

La llave - III




Pasaban desapercibidas en la oscuridad, hasta que la luna las iluminó. Me dejé hundir en su clara profundidad. Entre caracoles, perlas y estrellas encontré mis lentejuelas perdidas, como soles caídos en el agua.
Segura de sí, una escama de plata me abarcó. Me giró. Abrió las puertas, los sótanos, los altillos y todas las ventanas.
Y quedé desnuda.
Habitada.





sábado 14 de noviembre de 2009

Luvia plateada - II

La última vez que lo vi, no se despidió. Se escondió detrás de su escamoso de metal. Lo vi acercarse a la aleta izquierda, asomar su cara a un orificio pequeño y perderse en una nube de arenas de fondo de mar.
La rampa, sólida, estaba preparada enfrente de casa. El móvil la carreteó, pesado como mil escamas oxidadas. La cola tocó el piso y sacó algunas chispas. Crujió. Levantó vuelo; un vuelo muy, pero muy ruidoso. Todos sus acompañantes ayudaron para el despegue. Y a diferencia de él, antes pasaron a despedirse de nosotros, uno por uno.
Esa madrugada, durmió en el sillón que le preparamos. No se quejó; se levantó de buen humor. Se peinó con los dedos las largas cintas de algas. Se sentó en la piedra, y tomó con ganas su desayuno: una lata de agua oceánica, galletas de anémonas marinas, dulce de cartílago y jugo de tinta de calamar. Su charla era burbujeante y profunda. Nadie dejó de escucharlo. Sobre todo, cuando contó cómo los peces ponen infinitos huevos entre hojas y piedras y con sus colores forman en las profundidades un arco iris de agua.
El mozo lo escuchaba con su luna de plata sostenida en una mano, el soldador de escamas observaba todo con sus gafas levantadas. Mientras hablaba no dejaba de moverse. A su lado suspiraban chicas de cabellos rojizos, aire provocador y rosarios de coral. Se acomodaba la ropa, y de vez en cuando, dejaba caer alguna perlita, una estrella y un caracol. Yo los junté y los coloqué en el baño en un plato de cerámica azul.
Debido a los preparativos de la partida, esa mañana fue muy ruidosa y agitada. Recuerdo que se acercó y acarició mi cabeza, lento y suave. En la seda negra quedaron enganchadas algunas escamas que guardé en una cajita de nácar.
Algunas noches acomodo perlas, estrellas y caracoles. Descubro que nunca están como los dejé la última vez. Ya no le pregunto por qué no se despidió. Llueven escamas. Y no importan los por qué.









domingo 8 de noviembre de 2009

Nubes plateadas - I









Ese no fue un día cualquiera. El viento sopló hojas amarillas y violetas. Junté unas piedritas que cayeron del cielo y me animé. Invité al escamoso a tomar un café. Quería charlar con él. Mirarlo a los ojos sin que mil ojos me miraran a mí. ¿Cómo era volar un miedo? ¿Qué sueños tendría?... Pero me dijo que "no". Entonces pensé que no tenía ganas, o que se asustó.
Qué viento tan triste movió las aguas, cuántas lentejuelas cayeron al fondo del mar.

Lo cierto es que nunca me contó qué le pasó. Aunque ya sabemos que a los escamosos no les gusta exponerse tan de cerca; no les gusta dar explicaciones. Aman echar fuego por sus bocas, mostrar su espalda plateada y decirle palabras al viento. Te envuelven con sus movimientos circulares. Se repliegan. Y desaparecen.

Dicen que esa tarde el Río de la Plata creció tanto que inundó La Boca, los lagos de Palermo, sus fuentes. Y las lágrimas llegaron muy lejos, hasta los brazos del Tigre.




martes 3 de noviembre de 2009

Dragón





Los sueños de los dragones no son como los otros sueños, un humo que se va.
Son sueños que van tomando forma hasta que se los mira y se los ve de cuerpo entero.


Gustavo Roldán





lunes 26 de octubre de 2009

No identificado




3 de agosto del 2004. Entrás a la sala de espera del laboratorio. La ropa te cae, floja. Como una sombra, alguien se pierde en el fondo de paredes blancas. El lugar huele a jeringa y a metal; a asepsia y a enfermedad. Hace una semana que te invadió una fiebre áspera, tóxica. Una parte de tu cuerpo está de huelga. No dormís de noche; transpirás. Te invaden pesadillas diurnas de preguntas y ropas sudadas. Perdés otro kilo. Aumentan los antitérmicos, aumentan las pastillas. Nunca tomás las pastillas. Ves cómo se llevan tus líquidos esenciales, cómo juntan tus desechos. Ves cómo corre tu sangre en un tubito. El pinchazo no duele; tu líquido rojo, enfermo, no duele. Lo que verdaderamente duele es la incertidumbre. Duelen los tiempos de espera, duelen los resultados, los bioquímicos, los nuevos estudios, los médicos, las nuevas paciencias. Y vos tenés que hacerte amiga de la fosfatasa y la transaminasa. De los días de nunca más, días de fiebre, pinchazos de fiebre. Cero positivo. Nada de nada. Nada de todo. Un virus nuevo. Sin nombre.
El alma se te cae al piso. Y se te caen los brazos y todas las lágrimas juntas. Y vos tenés que juntarlos a escondidas de los que te aman con la pala enorme del coraje.
Giran días interminables de sangre, sudor y lágrimas. El ritmo de tu sangre marca otro tiempo. El cuerpo, con la sabiduría de su memoria, guardó todas las pieles de las manos que te quieren hasta hacerte doler los huesos. El fuego ahuyenta la oscuridad. Huyen los monstruos de las cavernas, se desintegran en alientos de cenizas. Y tu cuerpo, que te dijo cuánto te ama, finalmente, te dio otra oportunidad.


domingo 11 de octubre de 2009

Otra campana






al Amor


El encuentro los hace resonar

pasa una tropilla de caballos blancos
corren flechas
aletean manos
una bandada de pájaros golpea el corazón

vientos
relámpagos
soles

contracciones
dilataciones
parto de siglos


el cielo se desarma en mil campánulas
no resiste

al eco de las voces
al peso de los pasos
al latido de la sangre.

























domingo 4 de octubre de 2009

Cuando jugamos



..."El proceso creativo está implícito en la naturaleza humana y, por tanto, la felicidad que significa expresarse y jugar con las fantasías se halla al alcance de todos".



Gianni Rodari










"La función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico; es tan necesaria para los descubrimientos científicos como para el nacimiento de la obra de arte; es incluso condición necesaria de la vida cotidiana. [...] Las fábulas sirven a la matemática, como la matemática sirve a las fábulas. Sirve a la poesía, a la música, a la utopía, al compromiso político: en definitiva, al hombre en su conjunto y no sólo al fantasioso".














"Creatividad es sinónimo de pensamiento divergente,
o sea, capaz de romper continuamente los esquemas
de la experiencia.

Es creativa una mente que trabaja siempre, siempre dispuesta a hacer preguntas, a descubrir problemas donde los demás encuentran respuestas satisfactorias, que se encuentra a sus anchas en las situaciones fluídas donde otros sólo husmean peligro; capaz de juicios autónomos e independientes (incluso del padre, del profesor y de la sociedad), que rechaza lo codificado, que maneja objetos y conceptos sin dejarse inhibir por los conformismos".