lunes, 11 de mayo de 2009

Sueños en Kyoto









A través de la niebla de los bosques de Kyoto, el Príncipe blanco encontró su Bella Durmiente. Llevaba puesto un kimono espléndido, con grullas bordadas, ramas de pino y dos lunas plateadas. Un obi -más bello aún- le ajustaba por sobre la cintura y también las telas y entretelas que cubrían su piel por debajo del kimono. Tantas telas eran, que el Príncipe casi cae en la desesperación. No iba preparado. No llevaba katana, sino una flor. La flor se desarmó en mil pétalos. Pronto hubo vuelo de mariposas. Cada una desató un nudo de su vestimenta y un nudo de su corazón.
Todo lo que sucedió después, fue tan hermoso... que ni ellos, ni nadie, se atrevió a contarlo.








"...La pasión no conoce el lenguaje de la razón, ni sus argumentos" - S.M.

viernes, 8 de mayo de 2009

Las mil y una Violetas de un Príncipe real

El Príncipe bajó del árbol más alto del bosque. No bajó de ningún caballo, porque caballo no tenía. Tampoco tenía capa, ni botas negras, ni castillo. Su Reino, era él. Él, con su mochila gastada, con sus jeans y su ventana imaginaria. No besó a la Princesa, pero a cambio le regaló un poema, una lágrima roja, una cajita de bombones y ...
Por supuesto que ella despertó de todas maneras. Lo quería de todas las maneras. El problema lo tuvo él cuando le regaló una flor violeta. La Princesa desmayó de amor. Y permaneció en su sueño para siempre.




"Has respondido con la vida entera.
Uno siempre responde con su vida entera

a las preguntas más importantes". S.M.




sábado, 2 de mayo de 2009

A corazón traviesa

Para el abuelo Mario
que hoy se fue, con su auto fantástico...


Es la hora de los grillos y del baile de las luciérnagas. La guitarra trae al Nono y a sus cuerdas. Trae juegos de autos fantásticos, carreras de escarabajos, pistas de hojas desvestidas. Sube el Saturnino negro vestido de blanco con cinco chicos saltando en el asiento de atrás. Semillas lanzadas en una esquina tiran de un hilo y arrastran un zapallo gigante. Duelen picaduras de cardones; arden besos de flores lilas. Una iguana baja por una cuerda y regala su silueta a la tierra, y las manitos son rayos de sol. Panes recién horneados crecen en la caja de la cocina.
Al Nono le cae una nota tibia cuando nos cuenta sobre la muñeca de madera vestida de kimono. Hace una pausa. Se sonríe. Fotos de otoño, abrazos estampados, y le piden otro bis. Lo repiten tantas veces, que nadie quiere irse a dormir. No sin que la muñeca de kimono les cuente la misma historia, una y otra vez.






Semillas de infancia

A mis "afectuosos" del Taller





lunes, 27 de abril de 2009

Sucede




No hay semáforos
ni basuras del mundo
cuando caminamos juntos
las calles del pensamiento y de la libertad.








viernes, 24 de abril de 2009

Para Bea





Lo que de verdad es importante no lo olvidas nunca.
La memoria lo pasa todo por su tamiz mágico.

"El último encuentro"
Sándor Márai
Hermoso encuentro; hermosa tu "Gala".



jueves, 9 de abril de 2009

Arco iris



Regalo que -a escondidas- nos dejan las lágrimas.





Casa arco iris, Friedrich Stowasser (Hundertwasser)
"Luchó artísticamente contra el imperialismo de la línea recta"



martes, 7 de abril de 2009

Lágrimas





Perlas

que se forman
en el fondo
del
corazón