sábado, 24 de abril de 2010

Viajeros de la eternidad

El tiempo vuela
entre giros de cielo y tierra
en calles de vientos
en pasos de estrellas

con alas de pájaro
con zuecos de madera
camino
lenta y chiquita
sobre la mano de un gigante.





sábado, 10 de abril de 2010

Vaticinios

cura falso
cura tibio
cura mentira
cura abusando


ríe a oscuras
llora a oscuras
en el infierno de su encierro
va talando paraísos


cura HP de escritorio
máquina retrógrada
con vativirus y sin batimóvil

sos red sin sangre
sos hombre sin amor

sábado, 27 de marzo de 2010

Metáforas de una hoja

El recorrido era apenas unos pasos para nuestros pies de niños. Los que contábamos desde nuestra puerta hasta la casa de la abuela. Era llegar y jugar con barro y arena. Jugar a las bolitas, al lenti, al rin-raje. Ir hasta el fondo; visitar el gallinero, mirar si había huevos. Seguíamos las huellas de la huerta. Saltando surcos elegíamos la lechuga para los conejos. Parados delante de sus casas de departamentos, nos reíamos con ellos. Un árbol de ciruelo era el techo para jugar a la mamá. Y si era finales de invierno nos hamacaba una lluvia de pétalos.

Cuando el cuerpo nos pedía un descanso, nuestro camino se abría hacia el pasillo del costado. Un ligustro verde oscuro y tupido nos unía a la casa del vecino. Tierra húmeda, olor a bosque inventado. El motor del agua hacía su solo de percusión. Otras veces, apenas escuchábamos unas gotitas golpeando sobre los ladrillos. Nuestros latidos se serenaban. Toda la energía se concentraba en desvestir las hojas del ligustro. No había ninguna mejor para eso. Con nuestras manos tibias y chiquitas quitábamos su lámina, parte por parte. Los dedos transpiraban y se teñían de verde. El corazón volvía a latir con fuerza si nos quedábamos con el dibujo de sus nervaduras en las manos. Maravillas de un mapa de nervios. Cuánta inocencia. Pasarían muchos pasos para darnos cuenta de que era el arte de iluminar eso que estaba ahí y pasaba desapercibido. Ponerlas a trasluz, admirar sus caladuras. Mirar a través de sus intersticios.

Mundo de hojas de viajes. Todas distintas. Distintas formas. Distintos colores. Grandes. Chicas. Clasificables. Coleccionables. Sellos de hojas de plátano mojadas en témperas de color. Mil hojas. Hojas para pintar, para las tarjetas, para el origami. Hojas para escribir.
Hojas para escribir y desnudarme. Todas las ropas y todas las pieles, caen. Soy sólo venas, vísceras. Sangre. Estoy en carne viva. Todo se llora. Todo se ríe. Y tu aliento quema. Y tu palabra hiere. Y la injusticia y la mentira es ira que enajena. El dolor, mata. Tu amor, resucita.

Mi vida pasa por estos mapas de la poesía. Poesía de la metáfora de la ausencia y de la metáfora de la presencia. Poesía de todo lo que soy y de todo lo que no sé de mí. De lo que me cuenta y de lo que me esconde. Lo que conservo y lo que perdí. Lo que puedo y no puedo.
La eterna lucha entre lo privado y lo público. Tener pudor. Y vencerlo. Decir al mundo que no me importa nada. Volver a dejar el pudor a un costado y tocar la osadía. Decir otra vez que no me importa nada. Y creerme esa linda mentira. Porque en realidad me importa todo. Sólo que no tengo cómo soportarlo. Y es éste mi modo de sobrevivir.

Poesía otros sueños haciéndome soñar los míos. Poesía los mapas pintados sobre colchones. Poesía la mirada increíble de los niños.
Quién puede olvidar la hoja que le permitió ver la vida a través de una caladura.
Quién puede olvidarse de su infancia.
Quién puede olvidar quién es.


viernes, 5 de marzo de 2010

Qué PACHA...

Está enojada. Grita. Patalea. Ya no es una niña. Gime. Se acomoda. La herida es profunda. Se sacude en espasmos de dolor. Gira envuelta en vientos de ira. Gotea lágrimas de escombros. Y se rompe en una intensa locura.

Los barcos caminan las calles despobladas. Los hombres se marchan de madrugada sin poder despedirse. Los secuestran olas de maderas. Mareas oscuras de muebles y ropas robadas.
Las casas flotan en el día que es una caleta vacía de peces. Un sol sucio de barro anuncia largas noches de astillas en la piel.

Lloran las paredes, lloran los autos tumbados. Lloran los que no llegaron a llorar. Figuritas repetidas de un álbum negro. Un hombre grande busca su barco perdido. Llora como cuando le quitaban su juguete preferido y era sólo un niño. Las madres protegen a sus críos, los envuelven con un amor salvaje. Sus rostros son estampillas de cartas sin destino.

Sobre un escenario de papel mojado se respiran corazones temblorosos. Las carpas se inflan. Son tribus sin tiempo construyendo sus tolderías. Se calientan y se alumbran en el fuego de la solidaridad.
Cadenas de manos los sostienen. Cuelgan del frágil hilo del globo terrestre.
Vaciados de todo, desde una orilla, se aferran a la fiesta de la VIDA.

domingo, 28 de febrero de 2010

El salto



Estoy casi muerto, atrapado en una grieta. El camino está roto y el corazón, partido. Son días áridos de sábanas de piedras. Lágrimas duras caen del corazón como cubos del río seco de mi sangre.

Pero levanto la vista y a lo lejos vislumbro una montaña charlando con el sol. Escucho el manantial fresco que baja por las laderas. El cielo que llama a las nubes, que silba a las aves y mueve a los peces.
El manto azul cobija la manada de animales, a las parvas verdes, a los hombres, al viento. Y también a mí.

Detrás de la montaña despertará el mar. Sólo tengo que cruzar.





lunes, 22 de febrero de 2010

Lecturas del mundo

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta.



Mi misión de la alfabetización va más allá del ba be bi bo bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.



El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.



La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio".


Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.





Paulo Freire
- pedagogo para el mundo -

jueves, 11 de febrero de 2010

Invenciones

me gustan los percheros
los collares
las remeras raras
los aros
pero no me gustaría ser maniquí


me gusta tu piel
el spray de tu aroma
el aroma de la tierra húmeda
pero no me gustan los kilómetros de humo que nos separan


me gusta que se caiga tu disfraz de malevo
el cuchillo de juguete
que aparezca el niño que sos
pero no me gusta que me mientas


me gusta el silencio vivo
las preguntas sin todas las respuestas
los barriletes con hilos largos
los juegos verdes
pero no me gustan los portazos secos de la mediocridad


no me gusta que le tiren piedras al sol


me gusta el helado de chocolate
los bombones con praliné
las rumbas
las panchitas
pero no me gusta el Apartheid

me gusta el pan casero
la pizza
el barro y el hornero
el horno de barro
pero no me gusta el Holocausto


me gustan las bombas de crema
los hongos de los sushis
las mezclas soñadas
pero no me gusta Hiroshima con su silencio blanco


no me gusta callar


me gusta que seas barco
que seas río
me gusta que no existan todos los mapas
porque los vamos a inventar