domingo, 20 de febrero de 2011


El poeta siempre llega tarde a todas partes. Sin embargo, hay una hora extraña en que el poeta llega antes que nadie. Es una hora peligrosa de la tarde. Peligrosa y amenazante. El color de esa hora es el color de los domingos a la tarde, precisamente a las seis de la tarde. Yo creo que a esa hora la humanidad agacha la cabeza. Entonces uno siente que el miedo se le va acercando, lo va cercando, de a poco, en círculos cada vez más chicos, más unánimes. Entonces surge el poeta, viene a la memoria. Todo lo que todos los poetas han ido escribiendo desde el centro del dolor, desde el delicado equilibrio de la locura. Todo va a estar ahí cuando el sol ya no está, cuando hay un solo ojo que nos mira y pasa la sombra del bisonte rápidamente a nuestro lado por la pared rota de una gruta oscura. Entonces todo ser humano desde el necio al soberbio va a recordar al suicida que escribió y vendrá la muerte y tendrá tus ojos; al fusilado que dijo no le tapen la cara con pañuelos/ para que se acostumbre a la muerte que lleva; y al negado que una vez dijo con el número dos nace la pena.

Para eso sirve un poeta.

Isidoro Blaisten


domingo, 13 de febrero de 2011

Palabras

I

Garganta abajo
se precipitan
la gente y la sangre

en los helechos
inalcanzable
aullaba un perro

una cabeza entre labios
abrió
la boca del mundo

sus pechos
como palomas
se le posan en las costillas

su hijo mama el largo
hilo blanco
de las palabras


II

La lengua
es la primera hoja de la columna vertebral
bosques de lenguaje la rodean

como un topo
la lengua
abre madrigueras en la tierra del habla

como un pájaro
la lengua
vuela en arcos de palabra escrita.

La lengua está amordazada y sola en la boca.

John Berger




Sexta poesía vertical

Desbautizar el mundo,
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.

El mundo es un llamado desnudo,
la voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.

Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una cédula de identidad sonora,
ni el banderín indicativo
de la topografía del abismo.

El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor: crear presencia.

El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.

La palabra: ese cuerpo hacia todo.
La palabra: esos ojos abiertos.

Roberto Juarroz



jueves, 3 de febrero de 2011

Improvisación

Wassily Kandinsky - Moscú, 1866

Improvisación XIX - 1911

"El color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla, el ojo es el martillo templador; el alma es un piano con muchas cuerdas, y el artista, la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana".
























Improvisación XXVI (Remando) - 1912



Flujo en espiral, trazos rápidos.
Las segundas voces y el contrapunto en el ritmo.























Improvisación soñada - 1913



"Mirada interior", aquella que desvela el alma de las cosas.

Tensión calma - 1924




Círculos - 1926

..."el círculo no puede ser catalogado sino de romántico [...]. Es un trozo de hielo en el que arde una llama".




Otras improvisaciones

" A través de la improvisación se rompe la alienación, irrumpe lo distinto; uno se abre al contacto y al vínculo con los demás. Las instituciones funcionan un poco como el lugar de la alienación. [...] Dejamos de lado las jerarquías para entrar en procesos de aprendizaje continuos, donde todo está en ebullición, transformándose todo el tiempo".
N. Sobrero, artista plástico, cineasta, periodista



"La improvisación trabaja para el desorden como forma de cuestionamiento permanente, y una vez que el desorden se establece en una nueva forma de orden, la improvisación deberá cuestionarla para volver a generar desorden. Es la vida produciendo más vida".
[...] "La improvisación lo que permite es construir una música que esté viva".

L. Capece, músico



"Rescato de la improvisación que está siempre en el presente, y si uno improvisa es porque quiere estar ahí". "La improvisación está para perderse".

M. Dupont, escritor



"Llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor".

Oliverio Girondo, escritor



"La improvisación es un misterio. Se puede escribir un libro sobre el tema, pero al final nadie sabe qué es".

S. Grappelli, músico




lunes, 27 de diciembre de 2010

MP

Computadoras. MP3-MP5. Manuales. Maestros. Profesores. Las reglas ortográficas, la MP y la PM. Los pocos rompecabezas; y tan poco Manuel Puig en las escuelas.








Manuel Puig
nació el 28 de diciembre de 1932



jueves, 23 de diciembre de 2010

Canción con todos





Tal vez, la mía sea una "balada para un loco", para "los locos de Buenos Aires", que cantamos una "plegaria para un niño dormido", mientras "los juguetes se preguntan, con tantos niños afuera, qué hacemos en la vidriera"...







jueves, 9 de diciembre de 2010

Fuego en el agua de tus ventanas


Teníamos la altura de un banquito, y la tarde se
detenía soltando su olor de vainillas y tostadas. Caminábamos unas cuadras. Apurados, los traíamos en una bolsa transparente. Eran soles y fuegos, bailando en el agua. Les armábamos un colchón de piedritas con sábanas de hojas flotantes, recién cortadas. Después, los volcábamos en el vaso de vidrio, tan grande y redondo.
Enfrente, se veían tus ojos. Los veíamos moverse en círculos. Hipnotizados por las vueltas. Sin principio ni fin, caíamos como guijarros en el agua. Se nos acercaba la proa de un barco. Yo permanecía sentada en la roca, mientras una canción de arena y estrellas jugaban con nuestras manos. Más lejos, soplaban banderas y cabellos de noches largas. Tan largas, que casi sin darnos cuenta, una mañana cuadrada de marzo el barco encalló. El ancla atrapada por las redes de nosesientenosepiensanosedicenosehace de los mediomundos. El cabello se cubrió de cangrejos, las manos fueron cortadas y los pies atados. Los ojos cubiertos con parches de totalitarismo, y nuestras bocas tapadas con los corchos de los secretos de estado. Mientras las sirenas de la policía golpeaban en las esquinas, las aguas negras lo tomaban todo. Las trombas se robaron tu música, mis pinturas, nuestras palabras. Se robaron mis otros y tus otros.
Pero la última tromba pasó,
llevándose también la tempestad. Y hoy estamos acá, mi amor, con los pies en la orilla, mojándonos en los peces de la infancia. Lejos las redes; lejos las
trampas. Viendo cómo llegan tu barco, la sirena y los tesoros creados.

Envueltos en ondas de sedas naranjas
somos algo más que unos peces aleteando en el mar.





viernes, 3 de diciembre de 2010

Crédito

En la caja hay una cortina de vidrio, una pantalla fría y una ventanita de plástico de ocho por seis. Todo se hace rápido. Y rápido, uno es absorbido por los ruidos, los números y las órdenes, y el olor metálico. Sólo hay dos ojos y ningún dedo sobre dedo.
Hace un rato que el cartero de nombre francés dejó un aviso por debajo de la puerta: URGENTE. Los hilos de las necesidades y de las obligaciones cableadas, mueven las piernas. Entonces uno camina a la sucursal más cercana, mientras ve su sombra proyectarse en un suelo de títeres. La espera es una larga cola de marionetas que descansa en sillas de pana azul. Por un rato - sólo por un rato- serán reyes y princesas paseados en carrozas de mentiras y los llenarán de paquetes de grandes vacíos de promesas, esperando el próximo baile.
Durante una hora los titiriteros de camisa blanca y pantalón oscuro, con sus ojos europeos y sus tacones de dólares, los moverán de un lugar a otro. Uno es un numerito en esa escenografía que se desvanece. Dirán que sigamos esperando; que su plástico caducó; que el plástico azul se extravió. Vuelva mañana, mejor la otra semana. Y a las quince en punto, nos bajan el telón.

En el camino de vuelta uno ya no ve su sombra. Abre los ojos de cara al viento y al sol. Por entre los rayos aparece el viejo cartero Ismael, que baja de la bici, con su panza llena de risa y su bolso de cuero gastado cruzándole el corazón. Le trae una pila de cartas y postales de amigos, de letras de tinta roja, con el sello de sus voces altas, y el de sus pausas.
Hay papeles hermosos cuando uno cambia dieciséis dígitos de plástico plateado por huellas de identidad y por números dibujados para hablar. Que no te pierdas. Que nos tenemos que encontrar. Que tenemos una "obra social".
Hay buenos deseos, posdatas, besos efectivos. Y el corazón que siempre tiene saldo de amor.